Kabila o Cabila es un término de origen árabe utilizado para designar tanto a las tribus de árabes y bereberes del norte de África como al territorio donde se asientan. Según la definición del antropólogo David Montgomery Hart, una cabila es una «unidad homogénea e independiente política y socialmente que ocupa una zona determinada.» Durante el protectorado español de Marruecos, las cabilas fueron la base de la organización político-administrativa en el ámbito territorial. Cada una de ellas estaba gobernada por un caíd, aunque algunas se resistieron a aceptar la estructura impuesta por la administración colonial y fueron administradas directamente por interventores militares
Atrapado para siempre —como quedan esos insectos que nos enseñan en los documentales de naturaleza— en una planta carnívora, así quedó Jesús.
¡¡Por favor moderen su tono de voz!! —Ordenó, perdiendo la paciencia— el presidente de la mesa negociadora del convenio colectivo.
Ya era el cuarto día y los ánimos estaban encrespados, pues las partes no cedían en sus posturas. La voz cantante por la parte de los trabajadores la llevaba Jesús, uno de los representantes sindicales con mas peso en la negociación, pues la patronal tenia claro el apoyo que este líder tenia entre los suyos.
Quien le conoció entonces cuenta, que Jesús Gómez Laredo desde muy joven fue bastante popular entre los compañeros de aulas en los colegios en los que cursó sus distintos grados de preparación.
Mas adelante ya en los primeros tiempos de su vida laboral, se caracterizo por ser un hombre serio y con fama de trabajador y honrado.
Su popularidad y la influencia ejercida por algunos antiguos luchadores de la empresa en la que estaba, hizo pronto de Jesús un sindicalista muy apreciado por sus compañeros.
Era un negociador duro, ¡¡si seguimos por este camino, convocaremos una huelga!! —advirtió esa mañana a los representantes de la patronal—el pacto iba por mal camino; las posturas inamovibles por parte de todos, daban cuenta de lo inevitable de una próxima ruptura de negociaciones.
En vista de la tensa situación, el presidente de la mesa convocó un receso para enfriar el ambiente ¡tomamos unos cafés y en un par de horas seguimos esta discusión! —propuso,con el asentimiento general—.
Salieron de la gran sala, en la que en torno de una enorme mesa oval se oficiaban las juntas y se encaminaron animadamente hacia la cafetería. Todos menos Jesús que consultaba cabizbajo los papeles de una carpeta corriente de color azul.
Alguien que había estado calladamente observando al líder obrero, el presidente de la empresa y director gerente, cuyo papel en la negociación era — pese a ser a quienes consultaban los jurídicos—extremadamente discreto, se dirigió hacia él resuelto: ¿Qué tal va todo Jesús? ¿Y la familia?. Sorprendido y a la vez azorado por el repentino asalto del jefe, el sindicalista contestó con frialdad, bien gracias.
¿Vamos a tomar un café?, Jesús negó serio con la cabeza, ¡¡yo invito hombre!! ¿Dime cual es la razón de que no podamos tomar un café y charlar? Posiblemente pienses que mi cargo de jefe lo impida, pero te equivocas, yo soy como tú un empleado de la empresa, tengo claro está mis obligaciones, ahí dentro soy de la parte contraria a la que tú representas, pero aquí fuera soy Ricardo, una persona, ¿no crees?, ¡¡anda vamos a tomar un café!!, te aseguro que no vamos a hablar nada de lo que estamos haciendo en esta sala, no sufras y puedes creer que entiendo tus reticencias, pero te equivocas, igual que tú, soy serio y honrado, ¿tienes prueba de lo contrario? Seguro que no, ¿verdad? Y…… tutéame por favor.
Todavía estaba un poco azorado Jesús , cuando sentados en la barra del café, pidió Ricardo los desayunos.
¿Cuántos hijos tienes?
Tengo dos el mayor de nueve años, la niña de cinco, don Ricardo.
¡¡Hay que ver!! tutéame por favor, también tengo dos, el pequeño tiene la edad del tuyo.
La inicial aprensión de Jesús, fue cediendo, sus contestaciones ya no eran tan escuetas.
Continuaron las reuniones durante varios días e invariablemente, Ricardo buscaba en los recesos la compañía de Jesús para el desayuno, además por deseo de este último pagaban una vez cada uno.
El quinto día de negociación fue especialmente duro, era inevitable la ruptura, los sindicalistas anunciaron la huelga.
Ese día, los nervios jugaron una mala pasada a Jesús.
Harto de la postura de la empresa, intentando bajar el salario, las exigencias de aumentar la productividad y el horario de trabajo, argumentando perdidas de la compañía y amenazando con llegar a despidos, razonándolo todo con montañas de papel y gráficos, dio un puñetazo en la mesa y soltó un exabrupto.
Ricardo ni siquiera pestañeo.
Luego en el ya habitual descanso, Ricardo abordó a Jesús.
He sabido—dijo con voz grave y tono comprensivo—del problema de tu chico.
Por un momento el sindicalista se paralizo, su mente voló a su casa, recordó la escena última con su mujer, contándole ésta los resultados de la visita al oftalmólogo.
“…Va a perder la visión del ojo, solo una operación muy delicada podría solucionar el problema y esta clase de operaciones se hacen en clínicas privadas y son carísimas….tampoco está seguro del alcance y gravedad de la lesión…”
Recordaba también que vino a la negociación con el ánimo por los suelos; no podía asumir la ceguera del hijo, le acudió de pronto la amargura que sintió ante los reproches de su esposa, cuando él se reconoció incapaz de dar una solución.
Volvió a la realidad con un imperceptible sobresalto.
Ricardo le hablaba de lo importancia de la familia y lo que valoraba a sus empleados.
“….Por eso, le he dado orden a los servicios médicos que se pongan en contacto con esa importante clínica barcelonesa para que diagnostiquen correctamente a tu chico y si hiciera falta una operación que no se repare en gastos, es lo menos que puede hacer nuestra empresa por alguien con esa entrega a ella como la que tienes tú…..”
Jesús inmediatamente llamó a su esposa. Ella confirmo la visita del jefe de los servicios médicos un rato antes. Les había llegado una esperanza.
A la vuelta a la sala de reuniones, el sindicalista se mostró conciliador.
Debemos llegar a un acuerdo, estudiaremos vuestras propuestas, al fin y al cabo de la buena marcha de la empresa dependemos todos— dijo ante la sorpresa de sus compañeros—la huelga no es buena para nadie, seguiremos negociando.
Días después, se llegó a un acuerdo. Jesús convenció al resto de los representantes sindicales, de la bondad de éste. Defendió el acuerdo en la posterior asamblea de trabajadores donde se ratificó el acuerdo, sobre todo por la defensa que le hizo Jesús en su intervención.
En realidad el nuevo convenio era una regresión de los derechos que tenían anteriormente. Era un calco de las propuestas iniciales de la empresa.
A la salida de la firma, el presidente de la mesa, que era a su vez el Jefe de Recursos Humanos de ésta, se acerco a Ricardo y le hablo susurrando.
¡¡No lo puedo creer jefe, el resultado de esta negociación nos va ha hacer ganar mucho!!
¿Cómo lo has conseguido? Si casi no has intervenido.
Ricardo, con la mirada perdida en uno de los frescos que adornaban el magnífico edifico de las oficinas centrales de la empresa, le respondió con la suficiencia de maestro en estas lides “…No creas que ha sido fácil, hay que saber evaluar el coste de cada operación financiera y las ganancias que esta reportará. Por unos cuantos miles vamos a ganar millones. La voluntad de las personas tiene un precio. Se trata de comprar voluntades. Pero no hay que comprar muchas, solo unas pocas necesarias. Y sobre todo saber el precio que tienen…”.
En la actualidad los trabajadores tienen poca representación sindical. Las condiciones de trabajo son mucho más duras para todos. Aunque la situación de Jesús ha mejorado.Está contento la carísima operación de su hijo lo curó. Por otra parte su matrimonio va muy bien porque además tiene un cargo de confianza en la Compañía y su salario es mayor.
Ricardo no ha vuelto a hablar con él desde entonces, ni siquiera respondió a sus llamadas de agradecimiento.
Y de vez en cuando a Jesús, le viene la sensación de estar atrapado en una planta carnívora.
En estos días, en los que los medios de comunicación nos inundan de estridentes cantos de cigarra, (chicharra se decía por estas tierras en mi juventud), me vienen a la cabeza los versos de un poeta amigo, que guió mis pasos para la difícil tarea de ser persona, Antonio López Baeza, de verso lirico, culto y al tiempo llano, con un poso franciscano (porque aunque él no fuera franciscano, su vida siempre siguió el camino de los principios del de Asís), pacífico y que huele a frutales de Archena, en el corazón de nuestra huerta murciana. Como dice el poema…¡¡Qué larga siesta!!…qué larga.
Da doble luz a tu verso
para leído de frente
y al sesgo.
A. Machado
QUE NO ME DIGAN A MÍ
¡Que no me digan a mí
que el canto de la cigarra
no es bueno para dormir!
(Popular español, escuchado
cuando niño, de labios de
mi madre)
¡CUÁNTA cigarra cantando
bajo este tórrido sol
del «tú, obedeces; yo, mando.
Que aquí no hay otra razón»!
Qué larga siesta. ¡Qué larga
si no rompemos el cerco
monorrítmico
de numánticas cigarras…!
¿Quién se atreverá a salir,
mostrando su gallardía
de pueblo, que mal se fía
de este monótono canto…?
Que hay mil relevos de sol
para que la siesta venza
el vuelo del corazón.
¡Cuánta cigarra pagada
con oro de falso sol…!
… Que no me digan a mí,
que no ha de llegar la hora
que el huero rabel reviente,
y cese tanto dormir…
¡Que no me digan a mí!
,Antonio López Baeza al que conocí con poco más de dieciséis años, era un buen amigo, en realidad, aunque la vida varios años después separó nuestros caminos, ahí seguía estando como una de las personas más importantes del resto mi vida, Juan Fernández Marín lo define en su doloroso adiós en enero del 2019 así: “Cura, poeta, místico, escritor, amigo, pensador, cristiano cabal… la ficha personal de Antonio López Baeza es admirable, ¡una verdadera maravilla!, un ser auténticamente excepcional”
Escuchemos la palabra de Antonio L. Baeza , que será la que más nos ayude a conocerlo:
«A este mundo todos venimos a aprender a amar y doy testimonio de que el amor y el llanto (íntimamente relacionados entre sí, hasta ser inseparables) son el camino único – un camino en lo imposible- de realización humana».
Dejo aquí los que son con toda probabilidad los últimos versos escritos por Antonio y que resultan un epitafio de su existencia:
Para quien se pregunte quien es este héroe al que me refiero, os diré que la historia oficial está llena de nombres de héroes, que los escolares, una vez depurada y reescrita en función de la ideología dominante,(que por cierto en nuestra península ibérica siempre ha ido de la mano del poderoso don dinero), tienen que aprender, incluso creer, que esos nombres fueron los determinantes para el cambio del estado de las cosas. Muchos de estos personajes que los escolares deben estudiar, han sido guerreros, que blandiendo espadas, arcabuces, pistolas, derramando sangre, imponiéndose con la fuerza de las armas, años o siglos después, dan nombre a calles o plazas, incluso sus estatuas vigilan nuestros pasos en los jardines de nuestros paseos.
Yo viví aquellas jornadas con la sensación de estar haciendo algo útil para para la historia.
A punto estaba de ser llamado a filas en el servicio militar obligatorio y allí estaba yo, con mi flamante lambretta de segunda mano, ayudando a escapar de la prisión naval en la que estaba preso, a Jorge Agullo. Sentía aquella tarde, mientras lo llevaba al punto donde me indicaron los organizadores de la fuga, la admiración que se le tiene a los héroes del pueblo y un orgullo indescriptible por ser elegido en llevarlo aunque fueran unos cuantos kilómetros, de pasajero en mi moto.
Pero, tomemos por ejemplo tres nombres, Jorge Agullo Guerra, José Beunza, Juan Antonio Linares. No aparecen en los libros de texto, no dan nombre a plaza alguna, ni tan solo a un solitario callejón de un perdido pueblo de España,.. y si buscamos en Internet, solo hay mención a ellos en una pagina libertaria en alemán, excepto a Beunza, que se le puede encontrar en un recomendable libro sobre objeción de conciencia.
Ellos fueron de los primeros valientes que se opusieron al militarismo franquista. Se objetará que antes había habido otros, es cierto, tambien los hubo, los Testigos de Jehová tambien objetaban el hacer el servicio militar obligatorio si, pero los motivos y la repercusiones fueron otras.
Estos valientes de los que hablo, eran pacifistas. Y el pacifismo en aquella y en esta época es revolucionario, y para el sistema algo a combatir. Y el militarismo respondió como era de esperar, con toda su potencia represora. Hoy mas de cuarenta años después, tambien lo hace. Esto me lleva a la siguiente reflexión: si el mundo es mucho mas violento, está mucho mas militarizado, e infinitamente mas armado que hace cuatro décadas, tal vez, deberíamos tomar el ejemplo de estos valientes que se enfrentaron, por motivos de conciencia, poniendo en peligro las vidas y la libertad, a la dictadura militar franquista, sin pasar por alto el dato que los hechos ocurrían en 1971, (no olvidemos que todavía cuatro años después, seguían fusilando personas a las que consideraban enemigos de su régimen, y la llamada Transición, según nos cuenta el diario Publico, se llevaba 591 vidas en asesinatos de ciudadanos que luchaban por la libertad y eso ya en el 1980, año en el que 30 personas fueron asesinadas por “violencia política de origen institucional” ). Por cierto, poco tiempo después de los hechos que he narrado, me libré de hacer el servicio militar, pero claro no por motivos tan heroicos.
Tengo por cierto, que la violencia no resuelve nada, las armas no resuelven nada, solo las conciencia de las personas son las que cambian el estado de las cosas. La conciencia que hizo que estos jóvenes, se opusieran a servir a una institución, que tiene entre sus objetivos el preparar a las personas en el adiestramiento de las armas, con el fin ultimo de utilizarlas si llegara el caso, para acabar con la vida de otras personas. El camino que abrieron estos jóvenes, fué seguido por otros y casi veinte años después, dejó de ser obligatorio el servicio militar.
En nuestros días, los ciudadanos que siguen los informativos o las redes sociales, han visto que todas las movilizaciones de protesta tienen en común el no utilizar la violencia, y si alguna vez ha surgido, enseguida se ha descubierto que han sido provocaciones con el fin de desprestigiar las protestas o justificar la represión de las cargas policiales.
Paginas sobre No-Violencia, antimilitarismo y pacifistas:
África está en estos días, en casi todos los medios informativos y siempre asociando las noticias a violencia, a muertes, a sufrimiento; se suelen dar esas informaciones siempre sesgadas, desde el punto de vista neo-colonial que aún impera en las llamadas sociedades occidentales; por otro lado se ignora a los pueblos en sus culturas, en sus costumbres; el intento de esa manipulación mediática, es una homogenización cultural mas acorde con los intereses de los nuevos (en realidad viejos), explotadores de recursos naturales de los distintos pueblos que habitan el continente africano.
Para los mass media de la cultura dominante, solo existen literatura o poesía de origen europeo o anglosajón y salvo raras excepciones, sistemáticamente se olvidan de las artes y las letras en África. Se desconoce por ejemplo el carácter de oralidad que tiene la poesía africana.
DecíaJohn Pepper Clark, el no muy conocido por estos lares poeta nigeriano, al mencionar el carácter oral de la poesía en África, “…..la nuestra es poesía hablada y cantada oralmente o vertida a y en instrumentos musicales, ..el efecto de este tipo de poesía es directamente audible, en palabras que brotan de la boca para deleitar al oído y conmover toda la estructura humana en interrelación con otros en una audiencia próxima….”.
Las sociedades del europeizado mundo occidental, han olvidado en su mayor parte, que la cultura durante milenios ha sido oral y que de esta forma se han transmitido a lo largo de generaciones los valores y la historia de los pueblos.
Lejos quedan en la memoria colectiva, los narradores y poetas del medievo europeo que en forma de juglares recorrían aldeas y pueblos llevando noticias, poesía y música.
El arte grafico, que acompañaba a estos narradores en su labor informativa, la música que servía de vehículo inseparables de la juglaría, fue en el camino de pocos siglos disgregándose en parcelas estancas, cada vez mas separada de su origen primitivo de pueblo y quedando en manos de minorías cultas que establecen las reglas de ese nuevo fenómeno cultural, ya desencarnado y en manos de especialistas.
No recorrió el mismo camino en el joven y viejo a la vez continente africano.
Si bien la invasión y sometimiento cultural de los africanos a las potencias europeas y a sus herederas, hizo que permaneciera casi clandestino en muchas épocas de sometimiento colonial, la cultura africana siguió con su tradición oral.
“Ser poeta en África es una forma de actividad social a la que todos, o casi todos, pueden y deben entregarse en ciertas circunstancias”.
Que la literatura y la poesía de autores africanos sea poco conocida no hace sino agrandar el merito de una generación de escritores que luchando contra gigantescas dificultades, y en muchos casos perseguidos, (ya se sabe que los escritores suelen ser la conciencia de los pueblos), quiero mencionar por lo próximo del común lenguaje a Juan Tomás Ávila Laurel y a Donato NDongo, autor de Historia y tragedia de Guinea Ecuatorial que gracias a la investigadora Elisa Rizo, tienen eco en el libro Caminos y veredas. Narrativas de Guinea Ecuatorial(UNAM, 2011), libro en donde hace una selección de escritores provenientes de ese país del África Central.