Cosas de niños y abuelos

Os cuento hoy algo cotidiano en la vida de algunos de los que pasamos ya a la llamada tercera edad, aquella que deviene cuando sobrepasas los sesenta años De manera casual empieza en el recibidor de una vivienda normal de planta baja, en una barriada que hace ya más de tres décadas perdió el esplendor de los nuevos barrios en los ensanches de las ciudades, residencias que con tanto esfuerzo compraron muchos trabajadores, casas que ya viven una lenta vejez como las de sus moradores.

Una mujer está frente al espejo de la entrada retocándose los labios y el cuidadosamente teñido pelo y mientras, de reojo, mira hacia el salón donde hace un momento ha visto sentado, mas bien adivinado, tras un muro de papel, en su rincón favorito, ya sabéis que los mayores somos de costumbres, enfrascado, es un decir, en la lectura de la prensa diaria, al hombre con quien comparte su vida tantos años.  

Voy a ver a mi tía María—dice la mujer, mientras se abrocha meticulosamente los botones del abrigo — de acuerdo, contesta levantando la cabeza que asoma hasta la altura de los ojos, Lázaro— y con la parsimonia que le caracteriza, fruto del carácter tranquilo y de los años, que no negaremos que son muchos, empieza a doblar cuidadosamente el periódico en el que acaba de comprobar que, en los números premiados en el sorteo de lotería, como siempre, no figura el suyo.

Luisa previsora insiste en las instrucciones, ¡este hombre, con lo despistado que es! — piensa en voz alta—, ahora ya desde el quicio de la puerta continua machaconamente con la retahíla.

Recuerda cariño, —dice con tono de voz meloso— que hoy vienen nuestros nietos a pasar la tarde, la nena y su marido tienen que acudir a una entrevista, ojalá le den el trabajo, le hace falta, pobrecita, en la casa siempre con los niños y Pablo con esas jornadas tan prolongadas…. además, que para eso hizo ella su carrera, ¡¡con lo buena estudiante que fue!!, y con el dineral que nos costó mandarla a la Universidad, ojala le den el trabajo—suspira con fuerza y afirma decidida—y nosotros la ayudaremos, que para eso estás tú jubilado y …..ahhh que no se te olvide que estarán a las cuatro aquí, hay que darles de merendar, yo vendré pronto, pero después de la consulta del callista me pasaré a comprar un encargo que me ha hecho nuestra hija, ten paciencia y no te muestres como un viejo gruñón, ehh, ¡¡contesta Lázaro!!, ¿me has oído..¡¡si mujer!!, te he oído, ….anda vete y no tardes mucho.

Lázaro dobla definitivamente el diario y contempla por la ventana alejarse a su esposa.

Por un momento se sumerge abstraído en el recuerdo de cuando la conoció, nunca pensó que una mujer tan guapa fuera a querer nada con él y menos a casarse y mira por donde, ya llevan casi cincuenta años juntos, fue la coincidencia común de tener las mismas iniciales en el nombre y los apellidos lo que motivo la curiosidad de conocerse mejor y vaya, cuando empezaron a salir juntos se dieron cuenta que no solo era cuestión de iniciales, alimentaban los mismos principios y objetivos y sobre todo se admiraban el uno al otro.

Lázaro Laín Lezcano y Luisa López Larios, ¿no es sorprendente?, una casualidad así, no es normal—decía para conquistarla—eso es el destino, estamos hechos el uno para el otro—afirmaba rotundo Lázaro.

Y así fue, se casaron y…. ¡¡que guapa es, con los años que tiene y el gusto que da de verla!!—piensa ensimismado— descubriéndose de pronto, aún enamorado.

Ding-dong-ding-dong-ding-dong, bruscamente el insistente ruido del timbre lo vuelve a la realidad.

—¡¡Hola papa!! aquí te dejo a los críos, Pablo me espera con el coche en marcha, en cuanto pueda vendremos por ellos—ya corriendo hacia la acera—¡¡no olvides la merienda!!…¡¡ niñooos portaooos bien con el abueloooo!! —grita desde el auto—.

Como un tornado corren los pequeños hacia la sala y entonces la grey infantil torna en griterío y risas el apacible silencio acostumbrado.

Lázaro cariñoso, aúpa al más pequeño de sus nietos, lo besa y acariciando sus sonrosadas mejillas, eleva con cuidado tono autoritario la voz, entre los juegos desatados de los alevines.

¡¡Chicos, escuchad!! tenéis que dejar de gritar, jugad si queréis—ya con voz apacible—pero sin armar tanto ruido.

Sospecha el abuelo que sus palabras han tenido poco efecto disuasorio entre los infantes, aun así, toma asiento resignado y despliega su periódico buscando ahora el crucigrama.

A esta altura de la tarde los críos ya se han dispersado por los rincones de la casa, el abuelo sorprendido del momentáneo silencio, levanta la vista del diario y al no verlos, va a buscar a sus nietos intentando que vuelvan a la salita, cuando ve al más pequeño tirándole del rabo al gato, que con un espantoso maullido intenta escapar de su captor, ¡¡Jorge, suelta al gato!!, mientras va por él se oye un estrépito en la entrada, uno de los mellizos ha tirado al suelo el mueble con espejo en su afán de hacer caer un llavero con un gracioso conejito, por su parte Lidia que solo tiene cuatro años está en el dormitorio desarrollando su incipiente vocación para la pintura artística, usando de lienzo la blanca puerta del ropero y usando como material pictórico, la caja de cosméticos de la abuela. Con el pequeño en brazos y los otros de la mano, siente un escalofrió, ¡¡falta uno!!… ¿Pablito y tu hermano Luis? …el pelirrojo mellizo encoge sus hombros y Lázaro—muy nervioso—se encamina a la cocina.

Allí el otro mellizo ha decidido que ya que hay que merendar lo mejor es empezar sacando la harina pues…¡¡me apetecían tortitas!!—grita en su defensa, comenzando en ese momento su infalible estrategia de llorar.

Dos segundos después ya están los cuatro llorando.

Se deja caer en el sillón, espantado por su incapacidad de dominar la situación, echa de menos a Luisa, —¿porque me ha dejado solo? —ay, ay, ¡¡niñooo!! ten cuidado, que vas a romper ese jarrón—……ella —piensa abrumado—, sabe cómo afrontar esta locura.

Se le ocurre llamar a su amigo Paulino para pedir consejo, él ha salido de situaciones más graves— murmura mientras marca esperanzado el teléfono salvador—

Al otro lado de la línea, contesta la voz grave de su amigo y Lázaro narra atropelladamente las peripecias de los imberbes.

Lo mejor en estos casos—aconseja Paulino, soltando una carcajada —es el remedio clásico, lo que se ha hecho siempre.

Desconcertado, Lázaro no se atreve a preguntar.

—Empieza a contarles historias, hechos que te han pasado, y cuando te asalten a preguntas respóndeles a todas, ya verás cómo en poco tiempo los tienes sentados a tu alrededor, los niños son muy curiosos, y eso es bueno, cuéntales por ejemplo como nos conocimos en aquel barco anclado en el puerto de Fuenterrabía, Hondarribia se llama ahora ¿no?, esa es una bonita historia para empezar.

Cuando Luisa abre la puerta solo oye el murmullo de la voz de su esposo, inquieta se dirige al origen de lo que oye y cuando se asoma a la estancia se asombra al ver a los niños en silencio, con los ojos muy abiertos, acurrucados junto al abuelo y escuchando atentamente sus palabras

Sonriente saluda a todos y besando uno a uno, le pregunta a Lázaro entre alegre y curiosa, ¿cómo ha ido todo?, ¿han hecho alguna travesura?

No, —responde tranquilamente el abuelo—solo cosas de niños.

Sobre los textos:

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Francisco Villaespesa y las murmuraciones.

Puerto de la Azohía-Cartagena-Murcia-España ©EL CRISOL DE LA CORDURA 2020

Estudiar la literatura española, obliga, sobre todo a quien lo hace, a emprender un recorrido por las distintas corrientes y generaciones de autores, hete aquí que, recorriendo la producción literaria de finales del siglo XIX, dí en leer a los integrantes del Modernismo, saboreando a Rubén Darío en  su búsqueda de un mundo más bello y perfecto, y fue entonces cuando me adentre en los distintos escritores de la clasificación ordenada que hacen distintas enciclopedias que estudian el tema; leí al francés Charles Baudelaire el autor de Las flores del mal, a Jacinto Benavente, al falangista y fundador de ese partido fascista, el escritor franquista Rafael Sánchez Mazas, al catalán Eduardo Marquina, al murciano Ricardo Gil o el almeriense Francisco Villaespesa nacido en una comarca ( Laujar de Andarax), que para mí es una de las más bellas de España, La Alpujarra Almeriense.

Supusieron estas lecturas adentrarme en un mundo nuevo de palabras sugerentes, cultas, llenas de recursos y figuras literarias, aunque debo reconocer que sólo ancló en mí el sevillano autor de Soledades, el gran Antonio Machado, precisamente a quien los puristas no sitúan plenamente en este movimiento, dando tal adjetivo a su hermano Manuel Machado.

Hoy traigo a esta página un corto poema de Francisco Villaespesa, autor al que leía de niño por influencia de mi madre, que siempre tenía varios libros de poesía a mi alcance, además, como muestra de su prolífica actividad, un pequeño cuento que digitalizado por la Biblioteca Virtual de Andalucía puede leerse en PDF

Este poeta, puesto que lo más abundante de su obra fue en este campo, también fue periodista, autor y empresario de teatro, tuvo mucha popularidad en su época.

Francisco Villaespesa Martín ©EL CRISOL DE LA CORDURA 2020

SENTENCIAS Y DECIRES
¡Rico, nunca hagas alarde,
ante el pobre, de riquezas;
ni tú, pobre, al ver al rico
maldigas de tu pobreza,
que el rico con sus tesoros
y el pobre con sus miserias,
desnudos como han nacido
han de volver a la tierra!
II
Huye de murmuraciones,
porque el veneno más malo
no es el que vierten las víboras
sino el que sueltan los labios.
Nadie murmure de nadie,
que somos de barro humano
¡y no hay nadie que esté limpio
siendo formado de barro!

Francisco Villaespesa Martín

Texto: © documentos del autor de esta página

Fuentes:

Poesías Completas de Francisco Villaespesa , Tomo I, Aguilar,S.A. de Ediciones, Madrid-1954

Biblioteca Virtual de Andalucía

Francisco Villaespesa  por  Jesús Herrera Peña

Biografías y Vidas

Francisco Villaespesa en Wikipedia

 EL CRISOL DE LA CORDURA

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Cervantes humanizado

Cervantes Humanizado©EL CRISOL DE LA CORDURA 2020

El viejo Cervantes, el desamparado Cervantes, sabía que su bien más precioso, el único que posee, es la libertad, la independencia.“, a estas palabras escritas por A. del Hoyo sobre él, a mediados de los sesenta del pasado siglo en la contraportada del libro, les precedían las del poeta R. de Garciasol, que confesaba: «El secreto de Cervantes, su legado, consiste en poner al hombre en posesión del hombre, en enquiciarle, en volverle a sí, desalienándole, quitándole enajenación, animalidad, locura, perdición »

El binomio formado por el poeta Miguel Alonso Calvo, conocido como Ramón de Garciasol y el editor, escritor, crítico literario, traductor y lexicógrafo español Arturo del Hoyo Martínez , forjaron en un pequeño libro que con el sello de cuadernos del club de Amigos de la Unesco fue publicado por la represaliada y clausurada por el franquismo en el 1970 la Editorial CIENCIA NUEVA, editorial que abrió brecha en el monolítico mundo cultural franquista, por su dedicación a «la edición y publicación de todo género de obras de carácter científico, filosófico, lingüístico, histórico, religioso, artístico, arqueológico, económico, político, jurídico, sociológico, y cualquier otro aspecto cultural», así como «la edición y publicación de todo género de obras de carácter literario, ensayo, novela, poesía, cine, teatro y bellas artes».

Pues una de sus publicaciones, suelo reseñar en el interior la fecha de las compras de los libros y la de éste es agosto de 1970, siempre lo he considerado una pequeña joya. Su lectura hizo el suficiente poso en mí, como para mirar con otros ojos, a Cervantes, a mi entorno y al mundo.
La joya de libro de la que hablo se llama CERVANTES HUMANIZADO.

Es un librito donde en algo menos de cuarenta páginas, se disecciona y se muestra al verdaderamente desconocido D. Miguel, utilizado en su tiempo y quinientos años después por los estamentos oficiales sin ahondar nada y aprovechándose de quien sobre todo, era un hombre, nada más y nada menos.

A Cervantes y sólo por añadir rasgos para conocerlo, se sabe por una antigua carta que envió desde Argel a Mateo Vázquez , que era algo tartamudo, él se retrata a sí mismo en el prólogo de las Novelas Ejemplares: «…rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos, y de nariz corva aunque bien proporcionada, las barbas de plata que no ha veinte años fueran de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes no crecidos porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia unos con los otros, y el cuerpo entre dos extremos, ni grande ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena, algo cargado de espaldas y no muy ligero de pies…». En aquella época tenía casi los sesenta y seis años, pero llevaba bien los años, era una persona de gran energía y un profundo optimismo. Nos dejó el mes de abril de 1616, el día 23, sin embargo un mes antes, a primeros de marzo estaba todavía trabajando en su obra Los trabajos de Persiles y Segismunda.

A Cervantes se le conoce por El Quijote, pero es a él mismo, a su vida, a sus sufrimientos y a sus ejemplos de buena persona, alguien a quien desde siempre se nos suele hurtar, el gran personaje al que deberíamos mirar con profundidad es a él.

Su biografía está llena de los claroscuros de todos los seres humanos, de contradicciones, de su arte y de su genio innovador, de su capacidad de trabajo, de sus penurias en el cautiverio, de su dolor físico, del desagradecimiento del poder,…”por lo que su vida parece constituir una parábola de la grandeza y miseria de España”… como dice en su biografía de Cervantes el profesor de Literatura y Lenguas Clásicas, Alberto Szpunberg.

Termino con unas palabras escritas por Cervantes cautivo en Argel y desesperado, tenía entonces treinta años:

Vida es esta, señor, do estoy muriendo
entre bárbara gente descreída,
la mal lograda juventud perdiendo.

Texto: © documentos del autor de esta página

Cervantes Humanizado, Editorial Ciencia nueva, S, L., Madrid 1966

Biografía de Miguel de Cervantes, Alberto Szpunberg, Ediciones Rueda, 1999

Wikipedia

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Cervantes y la virtud perseguida.

“Yo he dado en Don Quijote pasatiempo
al pecho melancólico y mohíno
en cualquiera sazón, en todo tiempo”

En la vergonzosa e indigna campaña de calumnias y mentiras, difundida por todos los medios imaginables y que ha emprendido como tarea prioritaria la oposición encarnizada que tiene el actual gobierno de coalición, con el fin inconfesable en los medios, aunque difícil de negar en los hechos, de derribarlo sea como sea en el mas breve plazo posible, no cejan los ataques a las virtudes personales de ministros, personalidades e incluso las del mismo presidente Don Pedro Sánchez. El ardid de la calumnia como ataque a los mejores, o directamente el insulto, no es ninguna novedad, es una receta antigua, la menciona Plutarco cuando habla de la vida de Cicerón, y nuestro Cervantes en un genial y humilde diálogo del Quijote y Sancho, cuenta el como Julio Cesar, Alejandro Magno y otros personajes, reales o novelescos la padecieron :« Assi que, o Sancho, entre las tantas calumnias de buenos bien pueden passar las mias, como no sean mas de las que has dicho »

De nuestro gran Miguel de Cervantes, autor de la obra inmortal, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, quizás no pueda decirse que fuera un pedagogo en la actual acepción de la palabra, pero aunque en su obra no se lo propusiera, con naturalidad vierte a cada paso reflexiones, consejos, enseñanzas, finas críticas e ingeniosas agudezas, por eso sus lectores lo consideraremos siempre un sabio moralista y un habilísimo educador.

Para él la virtud es perseguida, sin embargo, manda el mensaje de no desmayar ante los obstáculos que se nos oponen, dejándonos dicho, que es inherente a la virtud el experimentar contradicciones

LA VIRTUD

«..Mira, Sancho», dixo don Quixote, «donde quiera que está la virtud en eminente grado, es perseguida. Pocos o ninguno de los famosos varones que passaron dexó de ser calumniado de la malicia. Iulio Cesar, animosissimo, prudentissimo y valentissimo capitan, fue notado de ambicioso y algun tanto no limpio, ni en sus vestidos ni en sus costumbres. Alexandro, a quien sus hazañas le alcançaron el renombre de Magno, dizen del que tuuo sus ciertos puntos de borracho. De Hercules, el de los muchos trabajos, se cuenta que fue lasciuo y muelle. De don Galaor, hermano de Amadis de Gaula, se murmura que fue mas que demasiadamente rixoso, y de su hermano, que fue lloron…»

“…Mira, Sancho, dijo Don Quijote, donde quiera que está la virtud en eminente grado es perseguida; pocos o ninguno de los famosos varones que pasaron dejó de ser calumniado de la malicia. Julio César, animadísimo, prudentísimo y valentísimo capitán, fue notado de ambicioso y algún tanto no limpio, ni en sus vestidos ni en sus costumbres. Alejandro, a quien sus hazañas conquistaron el nombre de Magno, dicen de él que tuvo sus ciertos puntos de borracho...”

 (Quijote, Par.II; Cap.II)

Sobre los textos:

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Cervantes, la enseñanza, el estudio, los estudiantes y los maestros

Mi solidaridad con todos los enseñantes y estudiantes del mundo a quienes el tiempo de confinamiento por la pandemia del mortal virus Covid-19, les ha hecho hacer un enorme esfuerzo para continuar con el curso, a pesar de los inconvenientes y trabas y sabiendo como saben, que quizás no valoraremos suficientemente su abnegada entrega.

Sobre la educación y la enseñanza.

El “genio de las letras”, desgrana en sus libros lo que pensaba sobre los distintos temas que atañen a las personas y esa opinión varios cientos de años después bien puede ser tenida en cuenta salvando las distancias de tiempo y lugar, porque la lucidez que se desprende de ella nos alcanza y aporta luz en este camino lleno de sombras en que se ha convertido nuestra sociedad.

En uno de sus libros, apunta en la dirección de cómo se hace en las buenas escuelas:

«No sé qué tiene la virtud, que, con alcanzárseme a mí tan poco o nada della, luego recibí gusto de ver el amor, el término, la solicitud y la industria con que aquellos benditos padres y maestros enseñaban a aquellos niños, enderezando las tiernas varas de su juventud, porque no torciesen ni tomasen mal siniestro en el camino de la virtud, que juntamente con las letras les mostraban. Consideraba cómo los reñían con suavidad, los castigaban con misericordia, los animaban con ejemplos, los incitaban con premios y los sobrellevaban con cordura; y, finalmente, cómo les pintaban la fealdad y horror de los vicios y les dibujaban la hermosura de las virtudes, para que, aborrecidos ellos y amadas ellas, consiguiesen el fin para que fueron criados.»

“…No sé qué tiene la virtud que, con alcanzárseme a mí tan poco o nada de ella, luego recibí gusto de ver el amor, el término, la solicitud y la industria con que aquellos benditos padres y maestros enseñaban a aquellos niños, enderezándoles las tiernas varas de su juventud, porque no torciesen ni tomasen mal siniestro en el camino de la virtud, que juntamente con las letras les mostraban.

   Consideraba cómo les reñían con suavidad, los castigaban con misericordia, los animaban con ejemplos, los incitaban con premios y los sobrellevaban con cordura, y, finalmente, cómo les pintaban la fealdad y horror de los vicios, y les dibujaban la hermosura de las virtudes, para que, aborrecidos ellos y amadas ellas, consiguiesen el fin para que fueron criados..)

(Coloquio de perros)

Sobre el estudio.

El autor del Quijote nos lanza un mensaje en su obra más conocida en el que indica que el estudio se ha de dirigir a cosas útiles:

«Mas has dicho, Sancho, de lo que sabes», dixo don Quixote; «que ay algunos que se cansan en saber y aueriguar cosas que despues de sabidas y aueriguadas no importan vn ardite al entendimiento ni a la memoria.»

“…—Hay gentes que se aplican a aprender cosas que no dan utilidad alguna, perdiendo un tiempo precioso; y otras que dan como propias las que agudo ingenio averiguó a costa de trabajo.

—Más has dicho, Sancho, de lo que sabes, dijo Don Quijote; que hay algunos que se cansan de saber y averiguar cosas que después de sabidas y averiguadas no importan un ardite al entendimiento ni a la memoria..”

 (Quijote, Par.II; Cap.XXII)

Sobre los estudiantes

Para Cervantes estaba claro que no hay puesto elevado a que no pueda llegar el hombre de firme voluntad y claro entendimiento, tal mensaje se desprende de estas líneas en el Quijote:

«Por este camino que he pintado, aspero y dificultoso, tropeçando aqui, cayendo alli, leuantandose aculla, tornando a caer aca, llegan al grado que dessean, el qual alcançado, a muchos hemos visto que, auiendo passado por estas Sirtes y por estas Scilas y Caribdis, como lleuados en buelo de la fauorable fortuna, digo que los hemos visto mandar y gouernar el mundo desde vna silla, trocada su hambre en hartura, su frio en refrigerio, su desnudez en galas y su dormir en vna estera en reposar en olandas y damascos, premio justamente merecido de su virtud.»

“…Por este camino que he pintado, áspero y dificultoso, tropezando aquí, cayendo allí, levantándose acullá, tornando a caer acá, llegan (los estudiantes) al grado que desean, el cual alcanzado, a muchos hemos visto que, habiendo pasado por estas sirtes y por estas Scilas y Caribdis, como llevados en vuelo de la favorable fortuna, digo que los hemos visto mandar y gobernar el mundo desde una silla, trocada su hambre en hartura, su frío en refrigerio, su desnudez en galas y su dormir en una estera en reposar en holandas y damascos, premio justamente merecido de su virtud..”

(Quijote, Par.I; Cap.XXXVII)

Sobre los maestros de escuela

Don Miguel de Cervantes pone en boca del Licenciado Vidriera el juicio que le merecen:

“…—De los maestros de escuela decía que eran dichosos, pues trataban siempre con ángeles dichosísimos, si los ángeles no fuesen mocosos.

(El Licenciado Vidriera.)




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El precio de la voluntad

Atrapado para siempre —como quedan esos insectos que nos enseñan en los documentales de naturaleza— en una planta carnívora, así quedó Jesús.

¡¡Por favor moderen su tono de voz!! —Ordenó, perdiendo la paciencia— el presidente de la mesa negociadora del convenio colectivo.

Atrapado 4-EL CRISOL DE LA CORDURA

Ya era el cuarto día y los ánimos estaban encrespados, pues las partes no cedían en sus posturas. La voz cantante por la parte de los trabajadores la llevaba Jesús, uno de los representantes sindicales con mas peso en la negociación, pues la patronal tenia claro el apoyo que este líder tenia entre los suyos.

Quien le conoció entonces cuenta, que Jesús Gómez Laredo desde muy joven fue bastante popular entre los compañeros de aulas en los colegios en los que cursó sus distintos grados de preparación.

Mas adelante ya en los primeros tiempos de su vida laboral, se caracterizo por ser un hombre serio y con fama de trabajador y honrado.

Atrapado 3-EL CRISOL DE LA CORDURASu popularidad y la influencia ejercida por algunos antiguos luchadores de la empresa en la que estaba, hizo pronto de Jesús un sindicalista muy apreciado por sus compañeros.

Era un negociador duro, ¡¡si seguimos por este camino, convocaremos una huelga!! —advirtió esa mañana a los representantes de la patronal—el pacto iba por mal camino; las posturas inamovibles por parte de todos, daban cuenta de lo inevitable de una próxima ruptura de negociaciones.

En vista de la tensa situación, el presidente de la mesa convocó un receso para enfriar el ambiente ¡tomamos unos cafés y en un par de horas seguimos esta discusión! —propuso, con el asentimiento general—.

Atrapado 5- EL CRISOL DE LA CORDURA              Salieron de la gran sala, en la que en torno de una enorme mesa oval se oficiaban las juntas y se encaminaron animadamente hacia la cafetería. Todos menos Jesús que consultaba cabizbajo los papeles de una carpeta corriente de color azul.

Alguien que había estado calladamente observando al líder obrero, el presidente de la empresa y director gerente, cuyo papel en la negociación era — pese a ser a quienes consultaban los jurídicos—extremadamente discreto, se dirigió hacia él resuelto: ¿Qué tal va todo Jesús? ¿Y la familia?. Sorprendido y a la vez azorado por el repentino asalto del jefe, el sindicalista contestó con frialdad, bien gracias.

¿Vamos a tomar un café?, Jesús negó serio con la cabeza, ¡¡yo invito hombre!! ¿Dime cual es la razón de que no podamos tomar un café y charlar? Posiblemente pienses que mi cargo de jefe lo impida, pero te equivocas, yo soy como tú un empleado de la empresa, tengo claro está mis obligaciones, ahí dentro soy de la parte contraria a la que tú representas, pero aquí fuera soy Ricardo, una persona, ¿no crees?, ¡¡anda vamos a tomar un café!!, te aseguro que no vamos a hablar nada de lo que estamos haciendo en esta sala, no sufras y puedes creer que entiendo tus reticencias, pero te equivocas, igual que tú, soy serio y honrado, ¿tienes prueba de lo contrario? Seguro que no, ¿verdad? Y…… tutéame por favor.

Todavía estaba un poco azorado Jesús , cuando sentados en la barra del café, pidió Ricardo los desayunos.

¿Cuántos hijos tienes?

Tengo dos el mayor de nueve años, la niña de cinco, don Ricardo.

¡¡Hay que ver!! tutéame por favor, también tengo dos, el pequeño tiene la edad del tuyo.

La inicial aprensión de Jesús, fue cediendo, sus contestaciones ya no eran tan escuetas.

Continuaron las reuniones durante varios días e invariablemente, Ricardo buscaba en los recesos la compañía de Jesús para el desayuno, además por deseo de este último pagaban una vez cada uno.

El quinto día de negociación fue especialmente duro, era inevitable la ruptura, los sindicalistas anunciaron la huelga.

Ese día, los nervios jugaron una mala pasada a Jesús.

Harto de la postura de la empresa, intentando bajar el salario, las exigencias de aumentar la productividad y el horario de trabajo, argumentando perdidas de la compañía y amenazando con llegar a despidos, razonándolo todo con montañas de papel y gráficos, dio un puñetazo en la mesa y soltó un exabrupto.

Ricardo ni siquiera pestañeo.

Luego en el ya habitual descanso, Ricardo abordó a Jesús.

He sabido—dijo con voz grave y tono comprensivo—del problema de tu chico.

Por un momento el sindicalista se paralizo, su mente voló a su casa, recordó la escena última con su mujer, contándole ésta los resultados de la visita al oftalmólogo.

Va a perder la visión del ojo, solo una operación muy delicada podría solucionar el problema y esta clase de operaciones se hacen en clínicas privadas y son carísimas….tampoco está seguro del alcance y gravedad de la lesión…”

Recordaba también que vino a la negociación con el ánimo por los suelos; no podía asumir la ceguera del hijo, le acudió de pronto la amargura que sintió ante los reproches de su esposa, cuando él se reconoció incapaz de dar una solución.

Volvió a la realidad con un imperceptible sobresalto.

Ricardo le hablaba de lo importancia de la familia y lo que valoraba a sus empleados.

“….Por eso, le he dado orden a los servicios médicos que se pongan en contacto con esa importante clínica barcelonesa para que diagnostiquen correctamente a tu chico y si hiciera falta una operación que no se repare en gastos, es lo menos que puede hacer nuestra empresa por alguien con esa entrega a ella como la que tienes tú…..”

Jesús inmediatamente llamó a su esposa. Ella confirmo la visita del jefe de los servicios médicos un rato antes. Les había llegado una esperanza.

A la vuelta a la sala de reuniones, el sindicalista se mostró conciliador.

Debemos llegar a un acuerdo, estudiaremos vuestras propuestas, al fin y al cabo de la buena marcha de la empresa dependemos todos— dijo ante la sorpresa de sus compañeros—la huelga no es buena para nadie, seguiremos negociando.

Días después, se llegó a un acuerdo. Jesús convenció al resto de los representantes sindicales, de la bondad de éste. Defendió el acuerdo en la posterior asamblea de trabajadores donde se ratificó el acuerdo, sobre todo por la defensa que le hizo Jesús en su intervención.

GERMANY STRIKE

 

En realidad el nuevo convenio era una regresión de los derechos que tenían anteriormente. Era un calco de las propuestas iniciales de la empresa.

A la salida de la firma, el presidente de la mesa, que era a su vez el Jefe de Recursos Humanos de ésta, se acerco a Ricardo y le hablo susurrando.

¡¡No lo puedo creer jefe, el resultado de esta negociación nos va ha hacer ganar mucho!!

¿Cómo lo has conseguido? Si casi no has intervenido.

Ricardo, con la mirada perdida en uno de los frescos que adornaban el magnífico edifico de las oficinas centrales de la empresa, le respondió con la suficiencia de maestro en estas lides “…No creas que ha sido fácil, hay que saber evaluar el coste de cada operación financiera y las ganancias que esta reportará. Por unos cuantos miles vamos a ganar millones. La voluntad de las personas tiene un precio. Se trata de comprar voluntades. Pero no hay que comprar muchas, solo unas pocas necesarias. Y sobre todo saber el precio que tienen…”.

En la actualidad los trabajadores tienen poca representación sindical. Las condiciones de trabajo son mucho más duras para todos. Aunque la situación de Jesús ha mejorado.Está contento la carísima operación de su hijo lo curó. Por otra parte su matrimonio va muy bien porque además tiene un cargo de confianza en la Compañía y su salario es mayor.

Ricardo no ha vuelto a hablar con él desde entonces, ni siquiera respondió a sus llamadas de agradecimiento.

Atrapado7-EL CRISOL DE LA CORDURAY de vez en cuando a Jesús, le viene la sensación de estar atrapado en una planta carnívora.

Texto:© del autor de esta página, Juan Francisco

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