Darío Fo y los imbéciles que no descansan

«Prefiero los malvados a los imbéciles, porque aquellos, al menos, dejan algún respiro» .

Alejandro Dumas hijo

He visto reflejado en los medios de comunicación, el quehacer de algunos políticos que, “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, han visto el momento adecuado para arrimar el ascua a su sardina”, y he empezado a pensar en eso que algunos llaman, con esa frescura e inmediatez del lenguaje, “covidiotas”, (los que vienen siendo los imbéciles de siempre), esos de la cita de Dumas y que casi un siglo después, Darío Fo valiente y magistralmente, y con otras palabras, denuncia en su obra.

¡Los imbéciles producen desastres tremendos y no se enteran de nada!

“El actor y escritor Darío Fo (Premio Nobel de Literatura 1997), “era simplemente un hombre libre, era la libertad encarnada. Un hombre con suerte de virtud” según Beppe Grillo, fundador del Movimiento Cinco Estrellas, era, es (puesto que su obra sigue viva), un autor que incomoda el buen juicio de los intolerantes. Respecto de la intolerancia es muy esclarecedor el párrafo que desgrana el personaje del Juez en la obra que escribió en 1997 Il diavolo con le zinne, en español El diablo con las tetas, quien dice (de cara al público):

      Pero sobre todo quisiera dedicarme a los que esta noche no están…Y si están, están bien enmascarados y escondidos. Me refiero a aquellos espectadores que solamente se ríen si están bien seguros de que se ironiza sobre los demás, los otros, y no importa qué otros. Si se parodia a los que hablan de un modo distinto o a los que llegan de un país distinto, que tienen otro olor, otra transpiración, otro color, desde la cabeza a los pies, y gritar: ¡Lárgate a tu país! ¿Por qué no te vas a tu casa? Y si les tiras una piedra o los mueles a palos, ¡mejor! Esos que en cada oportunidad dicen: nosotros somos de otra raza, fina, superior. ¡Somos los mejores! Los más inteligentes, los más pícaros. ¡La tenemos más larga! En fin, estoy hablando de los imbéciles, que son una raza muy numerosa. Los imbéciles que a cada momento levantan banderas y cantan himnos, y que están convencidos de que están haciendo “la historia”. Y se tiran contra cualquiera que esté del otro lado del río. Los imbéciles son aquellos que no saben escuchar otros discursos que no sean los propios discursos. Los imbéciles que aplauden cada picardía, que dicen: este nuevo caudillo es un ladrón más, pero si roba para él, ¡nos va a dejar robar un poco a nosotros! ¡Los imbéciles producen desastres tremendos y no se enteran de nada! Y quiero concluir que yo, personalmente prefiero mucho más a los delincuentes de profesión que a los imbéciles normales. Por que los delincuentes, de vez en cuando descansan…¡Los imbéciles jamás!

Darío Fo; El diablo con las tetas. Traducción de Alicia Martínez Pardies. Radar. 12-97

Argumento del diablo con las tetas

El incorruptible y progresista magistrado Alfonso Ferdinando de Tristano, quien desaprueba el uso de la tortura como medio de persuasión, está investigando la quema de la catedral de la ciudad. Los ciudadanos más ilustres, infelices de estar sujetos a investigaciones, lanzan una campaña para desacreditar al juez contratando a un par de demonios. Uno de estos tiene instrucciones de ingresar en el cuerpo del juez, para transformarlo en un crudo, libertino, hipócrita y dedicado al mercado negro. Debido a un malentendido, el demonio llamado Barlocca ingresa en el cuerpo de Pizzocca Gannàssa, la perpetua vieja y fea de Alfonso, transformándola en una mujer deseada y muy próspera (de ahí el título de la comedia). Abrumado por tanta belleza, el juez es arrastrado a la corte, pero el diablo logra que lo exoneren, incluso si el mismo es sentenciado en un juicio posterior, convirtiéndose en un convicto.

Ver el original del guión de “El diablo con el zinne”

Sobre los textos:

La cita del principio es atribuida a Alejandro Dumas hijo novelista francés, conocido como el autor de la conocida novela rosa La dama de las camelias, que adaptó en su ópera La traviata, el compositor italiano Giuseppe Verdi, basándose en esta novela.

Fotografías:

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Publicado por

Juan Francisco

En la red, tan dada al anonimato, a mí me gusta conocer algo de quien escribe, aunque no necesito una biografía, ni un currículum vítae, por éso ahora diré quién soy: Mi nombre (cosa poco importante) es: Juan Francisco Nací en el Atlántico, pero me críe, vivo y sueño en el Mediterráneo. Tengo hijos y nietos además de una extensa familia a la que quiero mucho y que está repartida por todo el orbe, por eso, admiro, comprendo y puedo convivir con diferentes culturas. Conocí y tuve como maestros a grandes personas, aunque la mención de estas no os dirá nada por ser desconocidas para la mayoría, hecho éste que no resta un ápice a su grandeza. Me interesa, la historia, el arte, las letras, el conocimiento humano y la música. Busco la verdad en la información y creo en la necesidad de la denuncia de las injusticias. Hago míos los versos del genial Cervantes: “Vida es esta, señor, do estoy muriendo entre bárbara gente descreída, la mal lograda juventud perdiendo”. Si quieres contactar conmigo por algún motivo, manda un correo a: contacto@elcrisoldelacordura.com

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