Francisco Villaespesa y las murmuraciones.

Puerto de la Azohía-Cartagena-Murcia-España ©EL CRISOL DE LA CORDURA 2020

Estudiar la literatura española, obliga, sobre todo a quien lo hace, a emprender un recorrido por las distintas corrientes y generaciones de autores, hete aquí que, recorriendo la producción literaria de finales del siglo XIX, dí en leer a los integrantes del Modernismo, saboreando a Rubén Darío en  su búsqueda de un mundo más bello y perfecto, y fue entonces cuando me adentre en los distintos escritores de la clasificación ordenada que hacen distintas enciclopedias que estudian el tema; leí al francés Charles Baudelaire el autor de Las flores del mal, a Jacinto Benavente, al falangista y fundador de ese partido fascista, el escritor franquista Rafael Sánchez Mazas, al catalán Eduardo Marquina, al murciano Ricardo Gil o el almeriense Francisco Villaespesa nacido en una comarca ( Laujar de Andarax), que para mí es una de las más bellas de España, La Alpujarra Almeriense.

Supusieron estas lecturas adentrarme en un mundo nuevo de palabras sugerentes, cultas, llenas de recursos y figuras literarias, aunque debo reconocer que sólo ancló en mí el sevillano autor de Soledades, el gran Antonio Machado, precisamente a quien los puristas no sitúan plenamente en este movimiento, dando tal adjetivo a su hermano Manuel Machado.

Hoy traigo a esta página un corto poema de Francisco Villaespesa, autor al que leía de niño por influencia de mi madre, que siempre tenía varios libros de poesía a mi alcance, además, como muestra de su prolífica actividad, un pequeño cuento que digitalizado por la Biblioteca Virtual de Andalucía puede leerse en PDF

Este poeta, puesto que lo más abundante de su obra fue en este campo, también fue periodista, autor y empresario de teatro, tuvo mucha popularidad en su época.

Francisco Villaespesa Martín ©EL CRISOL DE LA CORDURA 2020

SENTENCIAS Y DECIRES
¡Rico, nunca hagas alarde,
ante el pobre, de riquezas;
ni tú, pobre, al ver al rico
maldigas de tu pobreza,
que el rico con sus tesoros
y el pobre con sus miserias,
desnudos como han nacido
han de volver a la tierra!
II
Huye de murmuraciones,
porque el veneno más malo
no es el que vierten las víboras
sino el que sueltan los labios.
Nadie murmure de nadie,
que somos de barro humano
¡y no hay nadie que esté limpio
siendo formado de barro!

Francisco Villaespesa Martín

Texto: © documentos del autor de esta página

Fuentes:

Poesías Completas de Francisco Villaespesa , Tomo I, Aguilar,S.A. de Ediciones, Madrid-1954

Biblioteca Virtual de Andalucía

Francisco Villaespesa  por  Jesús Herrera Peña

Biografías y Vidas

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