Julio Fausto Aguilera, humildad y riqueza de un poeta

“…Porque no hay poeta que no sea rico, pues todos viven contentos con su estado, filosofía que la alcanzan pocos…”

Miguel de Cervantes Saavedra

Fue hace unos días gracias a un comentario a una entrada de esta humilde página, cuando supe de la entrevista a uno de los más grandes poetas guatemaltecos vivos, Julio Fausto Aguilera.

“….Este gran esperanzador, por gran esperanzado, predica el esfuerzo continuado, la voluntad y el conocimiento – con la nobleza de los deberes: es superior quien más da, no quien más tiene, mendiga o apaña –palancas con las que únicamente puede el hombre mover el mundo. El punto de apoyo que pedía Arquímedes está en el corazón noble, en la cabeza clara, en el trabajo regular proseguido….” .

Estas palabras de Ramón de Garciasol en relación al genial manco de Lepanto, bien podrían aplicarse nuestro poeta de Guatemala.

En la respetuosa entrevista Juan Carlos Lemus, le lee un poema, solo dos estrofas, que cierra con estas líneas:

“Pobremente vivió. / Sin desear nunca riquezas/ y a la muerte enfrentó
serenamente, / seguro de otra vida/ más allá de la muerte”.

Julio Fausto AguileraEn la entrevista, hecha en el interior de un hogar de ancianos donde vive desde hace año y medio, (tercer asilo donde ha estado en los últimos tiempos el Premio Nacional de Literatura 2002 y que ya tiene 81 años), camina con ayuda de un bastón de madera, pues se rompió la cadera hace seis meses cuando cayó al tratar de encender la luz de su cuarto, cuenta que comparte cuarto con otras dos personas, algo que se supone bastante difícil para un hombre que ama rotundamente el silencio: “…Me gusta el silencio; claro que (también) me gusta la voz humana. Mis compañeros de cuarto platican, pero no me molesta. También me gusta la música. Cuando era joven, yo tocaba mandolina, marimba, guitarra, acordeón y piano. Sí… me gusta la música y la voz humana, pero, la verdad, amo el silencio” ……

Sigamos con la comparación cervantina y Garciasol:

“…No hay fortuna en el mundo —nos dice don Miguel—, ni las cosas que en él suceden, buenas o malas que sean, vienen acaso, sino por particular providencia de los cielos, y de aquí viene lo que suele decirse. Que cada uno es artífice de su ventura…”, …y apostilla Cervantes: … “Como si la sabiduría y la virtud no fuesen las riquezas sobre quien no tienen jurisdicción los ladrones, ni la que llaman fortuna” ….

Sólo permanece la virtud —ser fiel a sí mismo, a la racionalidad—, que lo demás se desvanece. Quien así piensa —y obra en consecuencia—, en tanto se encuentra desasistido del mundo, tiene que ser bueno, esto que decía don Ramón de Cervantes, lo hago mío en favor de Fausto Aguilera

La buena fortuna, como nos dice Cervantes, tiene el precio del sudor, se aleja de los vagos, pero es propicia siempre a los que trabajan, Julio Fausto Aguilera trabajó en su oficio desde que tenía once años en los que, con motivo de la ocupación alemana en Francia, comenzó a sentir interés de ser escritor, según nos cuenta M.ª Luisa Rodríguez, en una semblanza del poeta que hace en un libro, leamos un poema de Julio Fausto Aguilera sobre el trabajo:

PEQUEÑO HIMNO AL TRABAJO

Cantemos al trabajo

y seamos, erguidos y alegres, sus esclavos,

pues él nos hace, nos hace libres.

Cantemos al trabajo

y sean para él todas nuestras potencias,

pues él nos hace grandes.

Por él somos, tenemos,

caminamos,

por él venimos creciendo,

remontándonos, velludo pulidor

de Cro-Magnón, hasta el gigante

Yuri empinado hasta el espacio.

Más allá del bocado de hoy, más allá

del vestido comprado con un mes de salario,

más allá de la efímera fiesta del domingo,

mirad:

toda la savia que asciende,

que florece y fructifica

todo el verde y el rojo

y el celeste,

toda la luz, todo lo que gira,

todo lo que sonríe, lo que canta,

trabajo son, paciente y continuada

y jamás concluida labor

de manos diáfanas….

Trabajo, Padre nuestro,

¡gloria a Ti!

Yo te alabo,

yo te bendigo, ahora y en la hora

de nuestra vida, de la que vendrá….

Y ese día te espero justo,

Justamente repartido,

Con el pan y la luz, entre los hombres.

Del libro Poemas fieles, Guatemala, octubre 1964

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Retazos de su vida:

Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2002.

Nació en Jalapa el 8 de septiembre de 1928.

Vivió soltero hasta los 50 años, cuando conoció a Vidalia Quiñónez, su compañera, quien falleció en 1984.

Durante la época revolucionaria (1944-1954) fue miembro fundador del grupo Saker-Ti.

Tras la caída del presidente Jacobo Árbenz fue perseguido por la dictadura de Castillo Armas, y por meses permaneció escondido, hasta que decidió entregarse a la Policía.

Estuvo preso durante cuatro meses. Fue uno de los fundadores del Grupo Nuevo Signo.

Amenazado de muerte en listas que publicaban las organizaciones de extrema derecha no cejaba nunca en sus posturas ó ideales.

Ha publicado en diarios y revistas nacionales y extranjeros y ha sido traducido a varios idiomas.

Entre los homenajes que recibió de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Por su libro La patria es una casa se le otorgó el Quetzal de Oro de la APG.

Es autor del poema La patria que yo ansío.  Otros libros suyos son : Canto y Mensaje (1960); Diez poemas fieles (1964); Mi buena amiga muerte y otros poemas vivos (1965); Poemas fidedignos (1967); Poemas guatemaltecos (1969); 30 poemas cortos (1974); Antigua como la muerte (1975); La patria es una casa (1954, libro por el que la APG le otorgó el Quetzal de Oro, en 1983, también fue publicado por la Dirección General de Bellas Artes, en el 2003); Selección poética (2005).

En el ocaso de su vida es relegado al olvido y sin medios económicos, termina en una residencia de ancianos que en el 2005 estaba a punto del cierre, solo algunas personas de conciencia piden que no se olvide a este poeta consecuente, valiente y ejemplo de persona, “quiero que mis amigos me visiten, que sepan que no he muerto” dice el poeta.

Actualización:

Fallece Julio Fausto Aguilera, descanse en paz

  • En una noticia fechada el 30 de septiembre del 2018 se dice que los médicos del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social que atendían al escritor y poeta guatemalteco Julio Fausto Aguilera, lo enviaron al hogar de ancianos donde vivía la semana pasada, pues “ya no se podía hacer nada por él”, según explicó su sobrino Secil Oswaldo de León, su tío falleció el día 29 a los 90 años por una neumonía que se complicó en las últimas semanas.
  • “Él vivía en un hogar de ancianos y la semana pasada volvió al mismo luego de haber estado internado. Cuando falleció estaba acompañado por mis hermanas, quienes se turnaban para cuidarlo”, comenta De León, actor y profesor universitario.

Texto: © documentos del autor de esta página

Wikipedia

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