Archivo diario: 26 diciembre, 2008

Viene la crisis, Benedetti.

De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo:

De la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra.

Mario Benedetti.

No, no son los analistas financieros, ni esos reputados economistas, los que mejor explican los buenos o malos momentos, ( como estos de “la crisis” ), sino los poetas.

Estos días estoy leyendo al genial uruguayo, Mario Benedetti,16-5-97 entre sus  “Poemas del hoyporhoy” 1958-1961, recogidos en Inventario, encuentro este que quiero compartir.

Inventario-Benedetti

La crisis.

Viene la crisis

ojo

guardabajo

un pan te costará como tres panes

tres panes costarán como tres hijos

y qué barbaridad

todos iremos

a las nubes en busca de un profeta

que nos hable de paz

como quien lava.

Viene la crisis

ojo

quizá te esté subiendo

por la manga

quizá la tengas

ahora

enroscada sin más en el pescuezo

o esté votando con tu credencial

o comprando tu fe con tu dinero.

Oh cuánto cuánto

costará el escrúpulo

y la vergüenza buena

la importada

la que no encoge a la primera lluvia

la vergüenza de nylon

ciemporciento.

Oh cuánto cuánto

costará el amor

en la noche sin dólares ni luna

con los perros afónicos

y el sueño

firmando los conformes con rocío.

Oh cuánto cuánto

costará la muerte

ahora que no hay divisas

ni perdón

y no hay repuestos para la conciencia

ni ganas de morir

ni afán

ni nada.

Viene la crisis

ojo

guardabajo

no habrá vino ni azúcar ni zapatos

ni quinielas ni sol ni Dios ni abrigo

ni diputados ni estupefacientes

ni manteca ni frita ni rameras.

Viene la crisis

Ojo.

Guardarriba.

Paginas para saber más de Mario Benedetti:

logobv Biblioteca Cervantes

Solo literatura Benedetti sololiteratura.com

Clip 2 avantel.net

Clip_3 amediavoz.com

Esta obra se distribuye con una licencia de Creative Commons.

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Un susurro que es un grito

Esta pequeña historia de Navidad, que  Eduardo Galeano con palabras sencillas,directas y en un tono serio y humilde cuenta en CubaDebate, me ha parecido lo mejor que he leído estos días.

Nochebuena, la otra

Fernando Silva dirige el hospital de niños en Managua.

En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde.

Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse.

En su casa lo esperaban para festejar.

Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo queda en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían.

Unos pasos de algodón; se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás.

En la penumbra lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.

Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:

-Decile a… -susurró el niño-

Decile a alguien, que yo estoy aquí.

(Tomado del Libro de los Abrazos)

Esta obra se distribuye con una licencia de Creative Commons.

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